ANDRÉS VERA DÍAZ/OPINIÓN
Rafael Llamas fue nombrado delegado político de MORENA en el municipio de Guadalupe – según sus propias huestes porque logró conformar un número significativo de comités del cambio verdadero- en la demarcación.
Bajo la tutela del Senador de PT, David Monreal, más Priscila Benitez que fue candidata al distrito 3, y acompañado por Cuauhtémoc Calderón – quien en un audio exhibido por quien redacta declaraba tener la intención de catapultarse a la cámara alta por MORENA, independiente o “con quien sea”-, Llamas recibió el cargo por dedazo, no en realidad por la construcción de estructura, sino por cobijar estructura, cosas completamente distintas.
En un evento que nada se desprende de la típica parafernalia priista, pues cabe recordar que Benitez fue lideresa del tricolor y operadora de Miguel Alonso (adherida a MORENA por un berrinche político ya que en su otrora partido no le cedieron la candidatura), la singularidad parte del convencionalismo que se enclava en este tipo de “expresiones” partidistas.
El discurso insulso de David que sigue fomentando ese falso axioma de “no mentir, no robar y no traicionar” al pueblo., permeado de personajes que por venganza política se anexaron al proyecto de Andrés Manuel, no han recibido la epifanía de un real cambio porque continúan con las mismas prácticas, desde el “negociaré con quien sea” portando un chaleco de la marca tinto para iconizar una falsa bandera, hasta aquellos que conocen las entrañas del priismo pero no tienen la plena intención de dar a conocer las formas de operación siniestra, se convierte pues, en un eslogan efímero que no tiene valor moral para ellos.
Más allá de que Llamas sea socio de un medio de comunicación, la gesta del control mediático y político se llena de oportunistas en el nuevo partido. El puritanismo a ultranza tampoco es sano, pero el arribo de aviadores electorales bajo la misma forma de manipulación distorsiona la esencia de MORENA.
Y es que ahora resulta, que aunado a los acarreados que se llevaron al salón para la toma de protesta, una mesa con dispendio “adornada” con el logotipo del partido pudiera asquear a cualquiera que tenga el verdadero sentido de legitimidad y convicción para apropiarse de los principios básicos de este instituto político. La oposición en el discurso no es oposición, se es en los hechos, y estos se ubican en la lejanía de un real cambio.
Planchas, planchitas y planchados, rifadas, regaladas, para que el acarreado se vaya a su casa contento, porque a la gente eso le gusta, el circo y el regalo. Podrán tener un aparato para desvanecer arrugas, quedó ad hoc al evento, planchado el asunto, aquello que se dice ser “monrealismo”, resulta ser una bizarra sucursal de la manipulación. ¿Cuál es el cambio?.
Peor aún, en el evento, el propio David se atreve a calificar la intención de Miguel Alonso para ser Senador como de “cínica”, correcta apreciación, pero en un evento donde el compadrazgo trasciende y se plancha el movimiento, no me diga usted Senador, que si hubiese sido Gobernador “el dispendio” no tendría la marca de la casa. El ideario de “cuando esté no seré o no haré como tal”, es una ficción viciosa. La acción congruente se expresa desde el evento más sencillo hasta el grandioso.
Recordemos, David se ha preocupado – últimamente- por cuestionar a Tello, está bien, pero no renunció a sus privilegios como Senador. La oposición política en el discurso no es ser oposición. Ante tales incongruencias, requerirá una enorme plancha para desarrugar tanta mentira.


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