LA CAPITAL DE ZACATECAS ES NOTA NACIONAL POR LA OPACIDAD Y CORRUPCIÓN DE MIGUEL VARELA

 

🔳 #RevistaMalinali | La corrupción en el municipio de #Zacatecas ha roto las fronteras estatales para convertirse en un escándalo nacional.

La revelación de que el alcalde panista, Miguel Varela, ha comprometido más de 104 millones de pesos del erario en contratos bajo sospecha es la evidencia más cruda y contundente de la podredumbre y corrupción que define a su gestión municipal.

Y es que mientras los capitalinos caminan entre calles destrozadas, abarrotados de basura, sufren desabasto de agua y padecen una crisis de seguridad, el “Bebesote Azul” ha preferido, antes de dar su siguiente salto político, blindar su billetera.

Hoy el Ayuntamiento Zacatecas no vive “error administrativo”, sino que enfrenta un saqueo planificado, a través del secuestro de 104 millones 573 mil 612 pesos del presupuesto público mediante una red de licitaciones fantasmas hechas a la medida de proveedores favoritos.

El cinismo de la operación es monumental.

Bajo el disfraz de “Licitaciones Públicas Nacionales”, el gobierno de Varela entregó dos contratos plurianuales que comprometen el dinero de los capitalinos hasta el 2027.

La trampa fue burda: en cada concurso participó un solo postor, eliminando de golpe cualquier competencia real.

El primer atraco (contrato PMZ/STYF/ARR/020/2025) otorgó 70.6 millones de pesos a Jet Van Car Rental por la renta de 70 autos administrativos.

El segundo (PMZ/STYF/PS/027/2025) regaló 33.8 millones a Automóviles COC de Zacatecas para dar mantenimiento a solo 62 unidades.

El fraude financiero es indefendible frente al mercado real.

Arrendar una flotilla de ese tamaño cuesta en promedio 14 millones de pesos anuales; la cifra inflada por Varela supera cualquier lógica económica.

Pero el descaro absoluto es el mantenimiento: pagar casi 34 millones de pesos por revisar 62 vehículos es una burla sangrienta para una población que carece de patrullas funcionales y servicios básicos.

Son empresas del mismo entorno, beneficiadas por una simulación que expertos ya catalogan como un daño directo al patrimonio municipal.

Miguel Varela, con esta movida evidentemente fraudulenta, anuló deliberadamente la oportunidad de buscar mejores precios para ejecutar la apuesta financiera central de su trienio: el negocio de las ruedas.

Esta no es una política pública de movilidad; es el uso del poder para desviar recursos públicos hacia un esquema sospechoso de complicidades.

Y las tranzas de Miguel Varela son ya nota nacional.