ZACATECAS, DE HERIDO DE MUERTE A MOTOR DE PAZ

🔲 #RevistaMalinali | Por años se hizo costumbre medir a #Zacatecas por el miedo. Por el número de muertos al día, por el ranking de las ciudades más violentas, por el silencio en las calles a las ocho de la noche.

Ayer, en el Foro por la Transformación “Zacatecas Construye la Paz”, se escuchó por primera vez en mucho tiempo otra forma de medir: por la paz recuperada.

El dato es contundente y por eso vale repetirlo sin adornos: 96 por ciento de disminución en homicidios dolosos en cinco años.

Se pasó de 1,741 asesinatos en 2021 – cinco al día, 109 por cada 100 mil habitantes, el estado más violento de México – a 63 homicidios en lo que va de 2026.

Zacatecas, #Fresnillo y #Guadalupe ya no están en la lista de las ciudades más inseguras del país.

Y no es casualidad.

En septiembre de 2021, cuando David Monreal Avila tomó posesión, su frase fue “vamos a regresar la paz”. En ese momento sonó a promesa imposible.

Él mismo lo recordó desde el C5i, que hoy es el símbolo de lo contrario: “Recibimos un Zacatecas herido de muerte, con miedo y dolor”.

Un estado con policías que ganaban menos de 3 mil pesos al mes, con corporaciones debilitadas y con familias que habían perdido lo que no sale en ninguna estadística: la certeza de salir a trabajar y volver con bien.

Lo que siguió fue una decisión que pocos gobiernos se atreven a tomar: no escatimar.

En cinco años se han destinado más de 17 mil millones de pesos a la pacificación, articulados en el Plan Zacatecas II, primero con el respaldo del expresidente López Obrador y ahora con el acompañamiento de la Presidenta Claudia Sheinbaum, quien no por casualidad ha calificado a Zacatecas como ejemplo nacional.

Esa inversión se sostiene en tres pilares que el Foro dejó muy claros y que explican por qué el modelo zacatecano hoy se replica en otros estados.

Primero, herramientas. No se puede combatir al crimen con discursos. El C5i, ese cerebro de más de 1,100 millones de pesos, va a cerrar el sexenio con más de 700 puntos inteligentes vecinales en 13 municipios y 2,200 cámaras de alta tecnología. A eso se suman 113 arcos de vigilancia para robo de vehículos, helicópteros, drones, pistolas antidrones, un domo de protección y una unidad aérea que antes no existía.

Se renovó por completo el parque vehicular: 518 patrullas, motopatrullas, ambulancias y unidades especializadas. Se construyeron cerca de 60 obras con 183 millones de pesos: casas de seguridad municipal, una Unirse, un campo de tiro, centros de adiestramiento y los nuevos Destacamentos Regionales de Seguridad, los Deres, como el que ya opera en El Jagüey, Villanueva, y que llegará a Sombrerete, Saldaña y Palmas Altas, en Jerez. Por primera vez, Ejército, Guardia Nacional y Policía Estatal comparten base y territorio.

Segundo, dignificación. No hay pacificación sin policías dignos. Este ha sido el programa de dignificación más grande en la historia del estado: más de 340 millones de pesos para que ningún policía gane menos de 18 mil pesos.

Más de 155 millones en profesionalización, con más de 12 mil capacitaciones y más de 9 mil evaluaciones de control de confianza. Y un reconocimiento que era deuda: el minuto de aplausos para los que dieron la vida en el cumplimiento del deber. Hoy los 58 municipios operan bajo mando coordinado o único. La seguridad dejó de tener fronteras administrativas.

Tercero, inteligencia y región. Zacatecas entendió que no puede pacificarse solo. Por eso impulsa la estrategia de la Quinta Región Militar junto a Aguascalientes, Jalisco, Nayarit, Colima, Michoacán y Guanajuato.

Pero lo más importante de lo que se dijo el sábado no fueron los fierros ni las cifras. Fue la frase que el Gobernador repitió y que resume todo: “La paz duradera no se consigue únicamente con más patrullas”.

La pacificación real se palpa en otro lado. En los programas de Escuelas, Comercios y Colonias en Paz y Bienestar, en las Brigadas del Bienestar, en Seguridad para la Mujer, en Policías Dignas. En volver a abrir la escuela, en que el comerciante de Guadalupe baje la cortina sin miedo, en que los jóvenes tengan una alternativa distinta a la esquina.

Por eso el Foro no fue un informe.

Fue un corte de caja y una muestra de comunión social: Mesa de Construcción de Paz, corporaciones, empresarios, comerciantes, líderes religiosos. Todos en el mismo cuarto. Porque la paz no se decreta, se construye entre todos.

Hace cinco años Zacatecas era sinónimo de violencia nacional. Hoy es el motor de la pacificación del país. No porque ya no pase nada, sino porque por primera vez en mucho tiempo hay Estado, hay estrategia y hay esperanza.

Y como dijo David Monreal al cierre: hasta el último día de su gestión seguirá consolidando la pacificación, porque la paz no son solo estadísticas. Se siente en la calle, en la escuela, en el comercio, en la colonia y dentro de cada hogar. En Zacatecas, por fin, se vuelve a sentir.