🔳 #RevistaMalinali | Un día sí y el otro también, desde la Cuarta Transformación se habla de mandar al basurero de la historia los privilegios y las cuotas de poder. No hay día que la propia presidenta Claudia Sheinbaum Pardo no toque el tema.
Sin embargo, en las filas de sus aliados más cercanos, la realidad cuenta una historia distinta: la de una aristocracia plurinominal que ha hecho de la representación proporcional su patrimonio familiar y su seguro de vida.
Los nombres de Alberto Anaya Gutiérrez y de la zacatecana Geovanna Bañuelos son el símbolo del “eterno retorno” a las curules sin pasar por el veredicto directo de las urnas ni de los votantes.
Resulta una verdadera mentada de madre que el dirigente nacional del Partido del Trabajo (PT) haya cumplido más de tres décadas saltando de la Cámara de Diputados al Senado sin haber ganado jamás una elección de mayoría relativa.
Es decir, en 33 años de rémora legislativa, el vetusto político nunca ha obtenido un solo voto, pero ha cobrado como legislador federal más de tres décadas.
Anaya, sempiterno dueño del PT, ha perfeccionado el arte de la supervivencia política parasitaria mediante el sistema de representación proporcional, convirtiéndose en el legislador más longevo en el poder bajo este esquema.
A sus 79 años, Anaya representa la permanencia de un “partido satélite” y de origen salinista que bajo la luz de un farol, falda corta y tacones altos, se vende al mejor postor —ya sea el PRI, el PAN, MC o Morena— con tal de asegurar su registro y, por ende, su presupuesto. Es, en su mejor definición, el partido “escort” por excelencia.
El boicoteo al Plan A y la reciente resistencia al “Plan B” de la presidenta Claudia Sheinbaum -bloqueando puntos críticos como la Revocación de Mandato-, no es un acto de ideología, como jura y perjura otro de sus máximos vividores, el también zacatecano y diputado federal Reginaldo Sandoval, sino de supervivencia pura.
Al PT no le interesa la democracia participativa si esta pone en riesgo los privilegios de su cúpula.
GEOVANNA BAÑUELOS, LA LEGISLADORA PLURI DE ZACATECAS
Siguiendo fielmente la escuela de su mentor, Geovanna Bañuelos ha replicado este modelo de “éxito” sin esfuerzo electoral en Zacatecas y a nivel nacional.
Con dos periodos como diputada local y otros dos como senadora, Geovanna Bañuelos ha construido una carrera política de casi 20 años basada exclusivamente en el principio de representación proporcional.
Para ella, el proselitismo en las calles y la conquista del voto ciudadano son conceptos ajenos; su “campaña” se gana en la oficina de Alberto Anaya, a oscuras y bajo la mesa, asegurando su lugar en la lista nacional.
Es la política del privilegio: vivir del erario público década tras década sin enfrentar jamás el riesgo de perder una elección.
El PT ha sobrevivido ninguneando la voluntad popular, operando como una franquicia privada que como un instituto político.
Mientras la retórica gubernamental promueve la austeridad y la renovación, la presencia de legisladores como Anaya y Bañuelos en el Congreso es una contradicción caminante.
Si el sistema permite que alguien legisle por 33 años sin ganar un solo voto, el sistema no está funcionando para los ciudadanos, sino para sus parásitos.
