ANDY LÓPEZ: REVIVIENDO LO PEOR DEL PASADO

 

🔳 #RevistaMalinali | La reciente visita de Andrés Manuel López Beltrán a #Zacatecas es sin duda un reconocimiento de la dirigencia nacional a la organización de este instituto político en la entidad. No hay duda que la tarea que realiza Morena Zacatecas cumple con las expectativas nacionales. ¿Los resultados? Un padrón validado por el INE de 145 mil zacatecanos, etiquetando a la estructura local como “la mejor del país”.

Sin embargo, las pesadas sombras del hijo del ex presidente y actual secretario de Organización de #Morena comienza a empañar la tarea realizada y el apellido López Beltrán pesa más por sus errores que por su linaje.

“Andy”, como se le conoce en los círculos de poder, ha decidido desde tiempo atrás que el camino hacia el 2030 se construye reciclando lo peor del pasado.

La apertura de puertas a figuras como los Yunes, Cynthia López Castro y Alejandro Murat no es pragmatismo político; es una bofetada a la militancia fundadora que hoy ve cómo los verdugos de ayer son los invitados de honor hoy, cortesía de la oficina de Organización.

El contraste es alarmante. Mientras en Zacatecas se habla de una estructura sólida, el historial táctico de López Beltrán entrega cuentas mediocres.

A Andy se le señala como el artífice de derrotas dolorosas en #Durango y #Veracruz, demostrando que el instinto político no se hereda por vía sanguínea.

Su estilo de gestión, marcado por la soberbia y ausencias injustificadas en momentos críticos del Consejo Nacional, dibuja a un dirigente más interesado en el manejo de influencias que en el trabajo de tierra.

López Beltrán pide hoy a la militancia “cerrar filas” y “evitar divisiones”, pero es él mismo quien alimenta la discordia.

Su evidente distanciamiento del círculo de la presidenta Claudia Sheinbaum sugieren que su “aura” de intocable se está disipando.

Zacatecas puede tener 145 mil nombres en un papel, pero si la cabeza encargada de organizar al partido nacional sigue priorizando a los tránsfugas de la oposición y gobernando desde la arrogancia, no habrá padrón que alcance para sostener un movimiento que empieza a agrietarse desde su propia cúpula.

La unidad no se decreta en discursos; se construye con coherencia, algo que el hijo del expresidente parece haber olvidado en su prematura carrera sucesoria.