LA TRAICIÓN VERDE

 

🔳 #RevistaMalinali | Lo que está ocurriendo en #SanLuisPotosí no es un simple desacuerdo entre aliados; es el primer acto de una traición fraguada con frialdad matemática.

El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) ha decidido quitarse la máscara y enviar un mensaje contundente a Palacio Nacional: su lealtad tiene fecha de caducidad y su meta es el poder absoluto, incluso si eso implica pasar por encima del proyecto de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

La narrativa de la dirigencia nacional del Verde —con Karen Castrejón y Arturo Escobar a la cabeza— es de una soberbia alarmante.

Al declarar que competirán “con todo y contra todos”, están formalizando un rompimiento que ya se venía gestando en lo oscurito.

El uso de San Luis Potosí como laboratorio político es evidente: el gobernador Ricardo Gallardo Cardona no busca dar continuidad a la “Cuarta Transformación”, sino consolidar un maximato familiar a través de su esposa, la senadora Ruth González Silva, desafiando incluso los estatutos de Morena que prohíben el nepotismo.

Este “experimento potosino” es el espejo donde se deben mirar otras entidades, especialmente Zacatecas.

La estrategia está clara: el Verde apuesta a irse por la libre.

En tierras zacatecanas, la maquinaria ya se mueve para replicar el modelo de ruptura, impulsando la candidatura de Carlos Puente Salas bajo la misma lógica de chantaje: o se les entrega la plaza, o revientan la alianza.

Para la presidenta Sheinbaum, esto representa una puñalada por la espalda en el momento en que más requiere cohesión.

El PVEM ya no es el “satélite” que acompaña; hoy es el caballo de Troya que busca fracturar el territorio desde adentro.

San Luis Potosí es solo la primera pieza del dominó.

El portazo ya se dio. La pregunta es si Morena seguirá durmiendo con el enemigo o pondrá freno a esta ambición desmedida antes de que el experimento se extienda a todo el país.