EN NÚMEROS: LA OPOSICIÓN EN ZACATECAS, ENTRE LO IRRELEVANTE Y LA LÁSTIMA

🔳 #RevistaMalinali | En #Zacatecas la oposición no está en crisis ni dormida: está muerta. Lo que hoy queda del PRI, PAN, PRD y el fallido Movimiento Ciudadano, no son más que cascarones vacíos, siglas que deambulan por la escena política sin brújula y, lo que es peor, sin el respeto de los zacatecanos.

La realidad es contundente: Ni Carlos Peña Badillo (PRI), Aldo Peláez Mejía (PAN), Juan del Real  (MC) ni Francisco Rivera (PRD), líderes estatales de sus respectivos partidos, representan algún contrapeso político serio en la entidad. Hoy son solo un eco del rechazo popular que apenas se escuchan en el sótano electoral.

Las cifras de los padrones de afiliación de estos partidos son en sí mismo su acta de defunción.

Mientras #Morena se consolida como una fuerza imparable con 115 mil afiliados y creciendo, el otrora “invencible” PRI mendiga atención con apenas 4,429 militantes.

El PAN y MC le siguen los pasos en el sótano de la irrelevancia, con cifras que dan risa si no dieran lástima: poco más de 4 mil y 3 mil seguidores, respectivamente.

El PRD es todavía tema aparte, destacando únicamente por la pírrica y fútil presencia estatal de algunos cuántos seguidores.

Los cuatro, prácticamente ya iniciaron sus trámites para perder su registro en el 2027.

¿Por qué este desprecio generalizado? La respuesta tiene nombre y apellido.

La memoria de los zacatecanos no es corta y el hedor de la corrupción sigue presente.

Y para muestra, un botón.

El sexenio del priísta Miguel Alonso Reyes (del 2010 al 2016), señalado como el mandatario más corrupto en la historia de Zacatecas, dejó una herida abierta y una estela de impunidad que el pueblo no está dispuesto a perdonar.

El tufo de su putrefacta administración hiede una década después en todo el territorio estatal.

El PRI y sus aliados (PAN-PRD), no son vistos por la mayor parte de los zacatecanos como opción de gobierno, sino como una amenaza de retorno al saqueo.

El panorama para el 2027 es catastrófico para el PRI, PAN, PRD y MC. Su realidad no es aspirar por pelear la gubernatura, sino por su supervivencia legal. El riesgo de perder el registro es real.

Mientras la oposición se desmorona entre sus propios escándalos y su falta de cuadros, figuras como la de la senadora morenista Vero Díaz avanzan a paso firme, posicionándose en el ánimo de una ciudadanía que ya eligió su camino con miras a la sucesión del 2027.

El vacío que deja la oposición no lo llenará nadie más que la voluntad de un pueblo que ya no cree en cuentos ni en siglas manchadas.

Con este escenario, el 2027 no será una elección, será el último clavo en el ataúd de una clase política que se negó a entender que su tiempo ya pasó.