🔳 #RevistaMalinali | Será cuestión de días, quizás horas. Pronto veremos de regreso en #Zacatecas a un Filiberto Frausto Orozco cabizbajo, con la sección 34 del SNTE a cuestas y el morral lleno de nada. Vuelve derrotado, rechazado y disminuido. Y no solo ante la sociedad: también al interior del SNTE y de la CNTE.
El paro magisterial de casi un mes terminó como todos los paros sin estrategia: estéril.
Mientras el magisterio de #Oaxaca logró un acuerdo a través del diálogo con la federación y se levantó de la mesa con resultados en las manos, el magisterio de Zacatecas (o de Filiberto), se quedó en la Ciudad de México sola, sin respaldo y con las aulas vacías.
Frausto regresa con un tiro en el pie y con exigencias que hoy suenan huecas. Pero la derrota política no es lo más grave.
Filiberto tiene que explicar punto por punto, peso por peso, cómo gastó las cuotas de miles de maestros zacatecanos en una confrontación que no dejó más que desgaste, descuentos y enojo social.
¿Cuántos millones se fueron en logística, en plantones, en viáticos? ¿Quién autorizó el gasto? ¿Qué ganó el magisterio de Zacatecas?
La base magisterial no le firmó un cheque en blanco para caprichos. Se supone que confió su dinero para defender derechos, no para alimentar protagonismos.
Y hoy esa base deberá regresar seguramente a las aulas con la misma Ley del ISSSTE, con la misma USICAMM, y con la sospecha de que su dirigencia los usó como carne de cañón.
Frausto vuelve con el capital político hecho trizas. Ya no puede presentarse como interlocutor confiable: la federación negocia con quien sí logra acuerdos, no con quien solo grita.
Y en Zacatecas, los maestros y los padres de familia ya le pasaron factura. El rechazo social es el otro descuento que no vio venir.
Filiberto Frausto debe rendir cuentas, transparentar centavo por centavo. Todo lo demás ya lo perdió: la negociación, la calle y la confianza de miles de maestros.
