🔳 📉 #RevistaMalinali | Las aspiraciones de Ulises Mejia Haro para encabezar los Comités de Defensa de la Soberanía y la Transformación en #Zacatecas —y con ello, asegurar el pase a la candidatura a la gubernatura— chocan hoy contra cuatro muros prácticamente insalvables.
No se trata de rumores ni de campañas sucias: son hechos consumados, con resoluciones oficiales, que contravienen los principios centrales del proyecto de la Cuarta Transformación y los propios estatutos de Morena.
Sus escándalos no son detalles: son impedimentos de peso que ya le han cerrado cualquier posibilidad realista.
❌ El escándalo de nepotismo: una herida ética que no cicatriza
La maniobra de dejar a su propio padre, Antonio Mejia Haro, como suplente en la curul federal al pedir licencia en junio de 2026, fue recibida con rechazo generalizado.
No es un tema menor: viola directamente el compromiso de erradicar el nepotismo y el influyentismo, bandera esencial del movimiento que pretende representar.
La denuncia no vino solo de la oposición —el PAN lo hizo bandera— sino de propios militantes y cuadros de Morena, quienes ven en esta acción una práctica de vieja política, incompatible con la transformación que dice defender.
En un partido que juzga con severidad estas prácticas, esta sola decisión ya le restó credibilidad de forma irreversible.
❌ Sentencia firme por Violencia Política de Género: un obstáculo legal y estatutario insuperable
Este es, quizás, es el impedimento más contundente. Durante su alcaldía (2018–2021), el TEPJF ratificó de forma inapelable en octubre de 2020 una sentencia en su contra por violencia política en razón de género, derivada del conflicto con la síndica Ruth Calderón Babún.
Los estatutos de Morena prohíben expresamente que personas sentenciadas por este tipo de violencia accedan a candidaturas de relevancia.
No es una acusación: es una resolución judicial firme.
Sus opositores internos lo recuerdan en cada espacio, y la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de Morena no podría pasar por alto este antecedente sin perder toda legitimidad. Esto, por sí solo, sería motivo suficiente para descartar su postulación.
❌ Pérdida de respaldo social y fricciones con sectores clave: el desgaste electoral
Su enfrentamiento con el gremio médico en 2025 —al acusar sin sustento a especialistas del sector público de priorizar consultas privadas— le costó caro: perdió tracción inmediata en las encuestas, según registros de Demoscopia Digital.
No fue un tropiezo aislado: reveló un estilo confrontativo que aleja a sectores fundamentales de la sociedad zacatecana.
Aun cuando sus números arrastran el voto duro de su paso por San Lázaro, la tendencia es a la baja y sin recuperación visible, lo que lo convierte en una opción de alto riesgo para el partido.
❌ Ruptura interna y “camino propio”: la desconfianza es total
Quizás el factor definitivo es que se ha puesto por encima del partido y del proyecto. Ha declarado que avanza “por su propio camino”, ha buscado respaldo fuera de Morena cuando le ha convenido, y ha denunciado públicamente una supuesta “guerra sucia”.
Para un movimiento que exige unidad y lealtad al proyecto, esta postura —de confrontación constante y amenazas internas— lo convierte en un elemento que fragmenta, no que une.
En procesos de definición de candidaturas, la cohesión pesa más que el voto individual; y aquí, la desconfianza entre Mejía Haro y las estructuras de la 4T es mutua y profunda.
En conclusión, las puertas prácticamente están cerradas.
Ulises Mejía Haro arrastra cuatro lastres que no se pueden obviar:
• 🚫 Nepotismo comprobado, contrario a los principios del movimiento.
• 🚫 Sentencia judicial firme por violencia política de género, que inhabilita estatutariamente.
• 🚫 Pérdida de apoyo social y caída en preferencias electorales.
• 🚫 Ruptura interna y falta de lealtad al proyecto.
Aunque lidere algunas mediciones por su exposición pública previa, ninguna encuesta anula una sentencia ni borra prácticas que el propio partido condena.
Sus escándalos ya no son acusaciones: son pasivos políticos y jurídicos que lo descalifican. Hoy, todo indica que su aspiración a la Coordinación Estatal —y con ella, la candidatura a la gubernatura— tiene las puertas prácticamente cerradas.
