OPINIÓN/MIRIAM SERRANO
No todo en Zacatecas debe circunscribirse al “Boom” del impuesto ecológico, ni a las pifias del conta Tello y su gabinete, también hay que analizar a profundidad la podredumbre de nuestro tejido social y ¿Hasta dónde? Como padres de familia somos responsables de que nuestros niños y jóvenes estén pasando por algo tan horrible como la prostitución, consumo de drogas y un cúmulo de acciones que pueden considerarse como delito.
Evidentemente esta problemática no exime a las autoridades estatales y del ámbito educativo a asumir su responsabilidad al respecto, pues no puede ser posible que hasta que una funcionaria tuvo el valor o el desliz de abrir la boca y decir lo que está pasando, ahora sí, todos están sumamente preocupados y ya hasta hubo postura de ex funcionarios del sexenio anterior al respecto.
Si a esto le agregamos las recientes declaraciones del conta Tello, donde indicaba que había niños de 10 años ya involucrados con el crimen organizado, en calidad de halcones, informantes pues, nos queda muy claro que tienen pleno conocimiento la situación, empero, no ha habido el interés suficiente, o bien, no tienen ni idea de qué hacer para revertir esta realidad.
Y ahora resulta que el ex procurador del sexenio de Miguel Alonso, Arturo Nahle tenía conocimiento de lo que sucedía en las escuelas de Zacatecas, pues había no sólo prostitución, sino consumo de drogas, extorsión y otra seria de comportamientos que en nada abonan a la sana convivencia entre los jóvenes.
Y lo más lamentable del caso es que, aunque no era de su competencia, según él, implementaron algunas acciones para contrarrestar esta realidad, ¡Mira que buena gente! que, evidentemente sirvieron para ¡Maldita la cosa! Pues estos problemas no sólo no disminuyeron, sino que se diversificaron, pues ya está implicado hasta el crimen organizado.
Yo nomás me pregunto, sí ya sabían de qué tamaño era el problema, por qué no hicieron más al respecto, con “platiquitas” a los alumnos no van a resolver el mundo, de verdad que pretenden jugar con la inteligencia de las personas con estas acciones insulsas.
Pero bueno, esta realidad no exime a las familias, a los padres de su debida responsabilidad, pues la educación, la verdadera educación se aprende en casa y en la escuela se reafirma, o se desmadra, dependiendo de la firmeza con la que se enseñen los valores, como el respeto, la honestidad, la compasión, entre otros, que, a mi juicio, son torales para que un camino, a pesar de los obstáculos que se presenten, no se tuerza y que, por el contrario, sirva de ejemplo para otros que pueden estar a punto de torcerse.
Se debe de tener un trabajo conjunto entre la sociedad y las respectivas autoridades para resolver esta problemática, no basta sólo con señalar lo que está sucediendo, debemos revisar qué se va a hacer al respecto y en el nivel de responsabilidad y competencia, actuar. Al tiempo.
*Comunicóloga
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