NI LAS GRACIAS

Por Guillermo Correa

El pasado viernes, cinco días después de la jornada electoral y tras un silencio sepulcral, las dirigencias estatales del mazacote PRI-PAN-PRD, representadas por Enrique Flores, Noemi Luna y Raymundo Carrillo, finalmente salieron a reconocer el triunfo de David Monreal Ávila, candidato ganador de esta contienda.

De Claudia Anaya, su abanderada, ni sus luces. Desapareció de Zacatecas sin recoger siquiera el cambio.

Lo único que se sabe es que preparó sus maletas de manera inmediata para regresarse al Senado de la República y olvidar este trago amargo.

Se marchó sin ninguna palabra solidaria a sus seguidores que la apoyaron y le acompañaron en este jornada. Nada. Los uso y los dejó.

Una publicación en redes sociales fue el único recuerdo que dejó como constancia de su participación.

Se entiende que Claudia negara una cortesía política con el ganador, pues toda su campaña se basó en el obsesivo vituperio contra el fresnillense, pero su actitud también fue aplicada a sus seguidores que no merecieron ni la mínima cortesía de la ojiverde.

Por cierto, hoy domingo, a las 1630 horas, David Monreal Ávila recibe su constancia de mayoría de parte de las autoridades electorales.