MIGUEL VARELA, EL CACHARRO PESADO Y OXIDADO QUE SIGUE HUNDIENDO AL PAN

❌ #RevistaMalinali | En #Zacatecas, el Partido Acción Nacional pasó en muy poco tiempo de la perseverancia a la necedad. Y mientras lo que queda del blanquiazul se desangra en las encuestas, la dirigencia local se aferra a la figura de Miguel Varela como su tabla de salvación para la gubernatura, ignorando que el alcalde de la capital no es un salvavidas, sino un ancla que los arrastra al fondo del vacío electoral.

Hoy, resulta hasta jocoso ver al presidente del PAN, Aldo Peláez Mejía, pretendiendo vender como “gobernable” a un funcionario que ha sido sistemáticamente reprobado por la ciudadanía.

No es una campaña de lodo; es aritmética pura y dura.

Que ELECTORALIA le asigne un humillante 5% de aceptación y CE RESEARCH un raquítico 9.5% no es un error de cálculo, es el veredicto de una capital que se siente traicionada.

La administración de Varela es el vivo ejemplo de cómo dilapidar el capital político en tiempo récord.

Haber iniciado con niveles mediocres y caer hasta el sótano de las mediciones de CONSULTA MITOFSKY —donde se codea con los peores alcaldes del país— debería ser motivo de renuncia, no de ascenso.

El sello del Ayuntamiento Zacatecas no ha sido el bacheo, la seguridad o el desarrollo, sino la confrontación virulenta.

El ayuntamiento se ha convertido en una trinchera desde la cual se ataca a opositores y ciudadanos por igual, mientras su equipo de trabajo es señalado por presuntos fraudes y maltrato.

Aún más grave es su reacción ante la fiscalización. Calificar de “dolo político” las auditorías forenses de la ASF es el recurso desesperado de quien no tiene cuentas claras que entregar. En lugar de transparencia, Varela ofrece victimización; en lugar de resultados en seguridad, ofrece excusas.

Pese a ello, la pírrica y minúscula cúpula panista parece estar dispuesto a desaparecer del mapa electoral llevando a cuestas a Miguel Varela.

La insistencia en su candidatura es un acto de soberbia que raya en lo patológico.

Con el partido estancado en un 13.8% según DEMOSCOPIA, insistir en el perfil con menor aprobación es, en el mejor de los casos, una negligencia estratégica y, en el peor, un pacto de impunidad interna.

Miguel Varela representa hoy el “lado oscuro” del panismo zacatecano: la soberbia de gobernar de espaldas a la gente y el cinismo de aspirar a un cargo mayor cuando no se ha podido con el actual.

Si el PAN decide llevarlo en la boleta a la gubernatura, no estará compitiendo por el poder; estará firmando su acta de defunción como fuerza política en Zacatecas.

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