
Ciudad de México.- “El legado de Coronel se encuentra también entre su familia, en su círculo de amigos, en sus colegas y discípulos: en la escuela que hoy prolifera”.
Un par de horas antes de la solemnidad en sus exequias, políticos, amigos y familiares, ocuparon ambas alas del vestíbulo; a las 13:20 horas la Marcha de Genaro Codina, a cargo de un ensamble, desde el interior del Palacio, anunció el arribo del mandatario estatal zacatecano.
Amigas, primas y familiares políticos hablaban del artista, de los temas de sus cuadros, de su estatura que ya no recordaban y que quizás con el paso del tiempo fue mermando.
En su momento la secretaria de Cultura del país, Alejandra Frausto, dijo que hoy “se abren las puertas de este Palacio, el más importante para las artes en México, para despedirlo, para honrarlo, para honrar una época en donde las artes académicas y las artes populares dialogaban de manera natural”.
Habló de la máscara que fue colocada al pie de la urna de Rafael Coronel, de la que Juan, su hijo, le contó que era una pieza que le gustaba mucho a su padre y que estaba en su cabecera. Esa máscara es parte de la colección del Museo Arte Moderno, espacio que puso, de un pintor, a una rata como personaje principal.
Y agregó: Rafael Coronel nos hacía imaginar, nos hacía soñar y buscó elementos siempre no sólo en la en la cultura de México sino en la cultura universal.
Acotó que este lenguaje seguirá vivo y que tendremos la oportunidad de seguir reconociéndolo tanto su estado natal, Zacatecas, como en las distintas ciudades de este país, como en Morelos, en donde vivió sus últimos años.
De esta manera, con numerosas guardias de honor, aplausos y una vez más la Marcha de Zacatecas, México despidió a uno de sus artistas, al zacatecano universal, en un acto de solidaridad con la familia y sobre todo de reconocimiento a un gran artista cuyo legado será eterno.

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