¿ESTAMOS ANTE UN NUEVO CHAPULINAZO DE ULISES? LO CIERTO ES QUE NO SERÍA LA PRIMERA VEZ

🔳 #RevistaMalinali | En últimas fechas, existe ya una percepción muy generalizada de las intenciones de Ulises Mejia Haro. Hoy, las señales apuntan a que estamos de nuevo en las vísperas de un nuevo y predecible “chapulinazo”.

Las recientes y cada vez más frecuentes apariciones del diputado federal Ulises Mejía Haro junto a personajes del Partido Acción Nacional (PAN) no son una coincidencia protocolaria; sugieren, con total claridad, que el legislador ya prepara las maletas para abandonar el barco de Morena.

Ver a Mejía Haro placearse cómodamente en actos públicos del panismo y compartir reflector con el alcalde capitalino Miguel Varela demerita cualquier discurso de unidad guinda.

Para quienes defienden la supuesta lealtad del diputado hacia el Movimiento de la Cuarta Transformación, estos gestos evidencian una profunda incongruencia y un doble discurso que se activa únicamente cuando no logra cumplir sus caprichos políticos.

La historia demuestra que este comportamiento no es nuevo.

Para muestra, basta recordar el caótico año 2021. En aquel entonces, tras solicitar licencia como alcalde de Zacatecas con la obsesión de buscar la reelección, Morena decidió no ratificarlo.

La respuesta de Ulises no fue la madurez política ni la disciplina partidista, sino la traición abierta: rompió con la 4T y corrió a registrarse como candidato a diputado local bajo las siglas del PES.

Aquella aventura electoral nacida del berrinche y el pataleo terminó en un fracaso monumental. El Tribunal de Justicia Electoral del Estado de Zacatecas (TRIJEZ) le frenó en seco la ambición al dejar sin efecto su candidatura, tras ratificar que el entonces edil había cometido violencia política de género contra la exsíndica Ruth Calderón Babún.

Esa sanción lo inhabilitó temporalmente y lo dejó al margen del ciclo electoral, desnudando las formas con las que opera cuando las encuestas o las designaciones no le favorecen.

Hoy, la historia parece repetirse. Ante la falta de espacios o el debilitamiento de su influencia interna en Morena, Ulises Mejía voltea la mirada hacia la derecha, buscando el cobijo de unas siglas que históricamente ha criticado.

Un eventual brinco al PAN no solo es viable, sino altamente probable; después de todo, para un político que ya traicionó una vez por mero orgullo, cambiar la camiseta guinda por la azul es solo cuestión de trámites y de encontrar un nuevo escenario para sus eternos berrinches.

El encuentro de este sábado de Ulises Mejía Haro y el panista Miguel Varela fue todo, menos una casualidad ni una muestra de cortesía política.