🔳 #RevistaMalinali | El mensaje cayó como balde agua fría para algunos personajes en #Zacatecas. El recado de Ariadna Montiel mientras tomaba el control de la dirigencia nacional de #Morena fue contundente: “En la Cuarta Transformación no hay espacio para la corrupción”.
“En Morena los corruptos no tienen cabida, si tenemos certeza de que alguien comete un acto de corrupción, aunque haya ganado la encuesta, no será candidato”sentenció la ex secretaria de Bienestar, marcando de inmediato la línea que pretende seguir el partido de cara al 2027.
A nivel local, la declaración cayó como balde de agua fría, descarrilando casi en lo inmediato, en unas cuantas palabras, a por lo menos dos personajes.
No por falta de relevancia, sino por el contexto de las palabras de Ariadna Montiel, figuras como los diputados federales Ulises Mejía Haro y el “eterno suspirante” José Narro Céspedes, parecieran haberse puesto el saco de inmediato.
Para recordar, basta
mencionar que en el caso de Mejía Haro, su trayectoria reciente está marcada por una sentencia firme del TEPJF por violencia política de género contra la ex síndica Ruth Calderón Babún, que incluso lo inhabilitó temporalmente en 2021.
A eso se suman las acusaciones de nepotismo por injerencia abierta y descarada de su padre, Antonio Mejía Haro (actualmente suplente de su hijo en la diputación federal) y el escándalo de julio de 2025 con la detención de su colaborador cercano Eleazar “N”, vinculado a proceso por fraude genérico, a quien semanas antes había presentado como parte de su “Movimiento Honesto”.
José Narro Céspedes, por su parte, no ha estado exento de señalamientos por presuntos malos manejos, chantajes y presiones realizadas desde su empresa Frente Popular de Lucha de Zacatecas (FPLZ) y sus vínculos con investigaciones que lo relacionan con la desaparición de dos elementos de la Marina, lo que lo ha colocado en el centro de críticas dentro y fuera de Morena.
El discurso de Montiel busca blindar al partido de perfiles cuestionados, pero en Zacatecas, el reto no solo es mayúsculo, sino que representará una verdadera prueba de fuego.
