


Todavía no queda claro, sobre todo al interior de la administración estatal, cómo algunos perfiles priiistas claramente identificados con los grupos del pasado, operadores políticos de Miguel Alonso y Alejandro Tello,
se mantienen dando órdenes, moviendo la cuna y hasta metiendo zancadillas a los propios titulares de las dependencias.
Y ya en el edificio F de Ciudad Administrativa, donde dirige el arquitecto Guillermo Carrillo Pasillas la Secretaría de Obras Públicas, cuentan que ya están hasta la coronilla de las ínfulas de la Subsecretaría Jurídica, Amparo Jáuregui Durán, priísta de corazón y de quien no se logra entender su permanencia en ese lugar.
Amparo Jáuregui, quien también ocupó en el pasado la dirección jurídica del ISSSTEZAC, es decir, conoce al dedillo el nido de corrupción de ese instituto y también jurídica y operadora política de la SEDESOL de Roberto Luévano, hoy, dicen los quejosos, maneja esta subsecretaria como una filial del Comité Directivo Estatal del PRI al interior de la actual administración.
Cercanos y allegados al secretario, no se explican cómo la ex candidata perdedora tricolor a la presidencia municipal de Nochistlán, no sólo se trepó a los primeros círculos de una dependencia tan importante como Obras Públicas, sino que ya empoderada, se asume como poder alterno a las propias decisiones del arquitecto Guillermo Carrillo.
El papel de Amparo desde su reciente llegada, dicen, ha sido el de convertirse en una obstaculizadora de las decisiones del secretario, poniendo trabas desde la Subsecretaría Jurídica para frenar la encomienda del titular.
Su presencia ya está haciendo ruido y molesta a más de diez que caminaron en el proyecto de la Cuarta Transformación y que hoy ven cómo estos perfiles, al amparo de poderosos cobijos, se metieron hasta la cocina para actuar y mantenerse de manera impune.
