🔳 #RevistaMalinali | Zacatecas ha sido testigo, en días recientes, de un espectáculo tan añejo como pernicioso: el uso de la necesidad campesina como moneda de cambio para intereses políticos particulares.
Mientras el estado consolida una producción histórica de 491 mil toneladas de frijol —aportando casi la mitad del consumo nacional—, las calles de la capital se vieron estranguladas por amenazas, bloqueos y protestas que, lejos de ser un clamor genuino, huelen a una orquestación diseñada por intereses muy particulares. Y con estilos ya muy conocidos por todos los zacatecanos.
Detrás de la parálisis vial y el malestar social, asoman agazapados, meciendo la cuna y lanzando la piedra, los nombres de los diputados federales José Narro Céspedes, Ulises Mejia Haro y Alfonso Ramírez Cuéllar.
Resulta paradójico que estos tres legisladores zacatecanos se dediquen a atizar el fuego del conflicto para presionar y chantajear al sistema de apoyos de los programas del gobierno de la propia Presidenta Sheinbaum, y si, para golpear sistemáticamente al gobierno estatal.
Sin embargo, ante el ruido manipulado, la respuesta del Gobierno de México y del Gobierno de Zacatecas ha sido de una voluntad política inquebrantable.
La visita a Zacatecas del pasado 28 de marzo de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y la gestión directa del Gobernador David Monreal Avila, demostraron con hechos que no se cedió frente al chantaje, sino que se respondió a la realidad de los productores.
“Sin intermediarios, líderes, organizaciones, ni diputados”, dijo sin tapujos y de manera puntual, la Presidenta desde #Sombrerete, el granero de México, al conocer los hilos que mueven, o buscan perpetuar estos personajes en esa última visita presidencial.
Más aún, la ampliación del programa de acopio de frijol de 96 mil a 106 mil toneladas -anunciada ayer en rueda de prensa en el Edificio A-, es una bofetada con guante blanco para quienes buscan lucrar con la crisis y el chantaje.
¿Nombres?
Como bien respondió María Luisa Albores González, titular de Alimentación para el Bienestar, frente a los reporteros zacatecanos: “A quien le quede el saco, que se lo ponga”.
El mensaje sin embargo es devastador para la vieja clase política que se resiste a morir y que añora los tiempos donde los diputados y organizaciones “repartían” el botín.
La instrucción de la Presidenta es y ha sido vertical: entrega personal y directa, sin manos externas, sin “gestores” ni diputados que se queden con el diezmo de la esperanza.
Y eso mismo subrayaron ayer Leonel Cota Montaño, subsecretario de SADER; María Luisa Albores, Directora de Alimentación para el Bienestar y David Monreal, gobernador de la entidad.
Cabe destacar que al cierre de marzo, se han acopiado ya 92 mil toneladas, inyectando más de 2 mil 500 millones de pesos directamente a los bolsillos de 11,400 pequeños productores.
Con la ampliación de la compra de diez mil toneladas de la leguminosa, la inversión social del Gobierno de México ascenderá a dos mil 700 millones de pesos.
Es por ello, que María Luisa Albores volvió a pedir a los beneficiarios zacatecanos cuidar este programa de acopio, que no busca sustituir el mercado, pero sí apoyar directamente y sin intermediarios a los pequeños productores.
La petición de la funcionaria federal se puede leer claramente entre líneas: No abusen, no malbaraten este programa por intereses meramente políticos, no maten a la gallina de los huevos de oro.
Ahora, en contraparte, es momento de que estos actores políticos “saquen las manos” de los programas del bienestar.
Zacatecas ya no puede ser rehén de quienes, bajo la máscara de la defensa del campo, solo buscan recuperar las cuotas de poder que la Cuarta Transformación les ha arrebatado, y que se niegan a perder.
