Revista Malinali
◾️Con el control de la dirigencia priísta, se buscaría otorgarle protección a Miguel Alonso Reyes mediante una candidatura plurinominal
La detención en Miami del ex gobernador de Chihuahua, César Duarte, ha cimbrado toda la estructura priísta a nivel nacional.
Y el veloz tsunami llegó a Zacatecas e impactó al edificio de la avenida Jesús Reyes Heroles 102 con una fuerza que por momentos desequilibró el mando de su actual dirigente estatal, Gustavo Uribe Góngora y que tuvo que ser rápidamente apuntalado por diversos actores políticos.
En las apretadas escaleras que conducen al tercer piso del despacho del dirigente estatal, el ruido y la hablilla comenzó a circular desde ayer tras un fuerte rumor que implicaba buscar la manera de sacar a Gustavo Uribe de la presidencia priísta para hacerle espacio al diputado local José María “Chema” González
El motivo, obtener a toda costa la dirigencia estatal para el grupo político de Miguel Alonso Reyes.
El movimiento tendría como finalidad blindar en diversos frentes cualquier acción que la justicia quisiera emprender en contra del ex gobernador zacatecano.
Ayer mismo, el secretario estatal de Desarrollo Social, Roberto Luévano, a través de su cuenta de Facebook, hizo una publicación destacando que “En Zacatecas, el PRI está en las mejores manos… Aquellos que buscan desestabilizar, no lo conseguirán”.
La estrategia a seguir, bajo esta lógica, sería lograr la dirigencia estatal para Chema González, y desde ahí, asegurarle una candidatura plurinominal a Miguel Alonso Reyes para protegerlo de cualquier acción que pretenda realizar por parte de la justicia.
La reciente detención de César Duarte, aunado a las constantes señalamientos públicos del actual gobernador Alejandro Tello de que en un determinado momento no metería la mano por su antecesor, ha generado mucha inquietud en el grupo alonsista, quienes durante la presente administración han visto minadas y enflaquecidas sus fuerzas políticas.
El grupo político del ex mandatario, encabezado por el diputado Chema González, vería en este momento la oportunidad de cambiar la situación a su favor haciéndose de la dirigencia estatal priísta y bajar al candidato más visible de Alejandro Tello, Adolfo Bonilla.
Las posibilidades de encabezar la candidatura, en este escenario, serían más favorables para el mismo Roberto Luévano o Carlos Peña.
Con el alonsismo en el poder, por lo menos en el partido, tendrían la posibilidad de mover las piezas asegurando la presencia de este grupo y buscando la protección de su jefe político.

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