
Revista Malinali/Opinión
Zacatecas, Zac.- Ya no pudo aguantar. Ulises Mejía Haro, alcalde capitalino, armó toda una pataleta para buscar quitarse de encima las acreditaciones de violencia política y de género que documentó el Tribunal de Justicia Electoral del Estado de Zacatecas (TRIJEZ) en su contra.
No estuvo ahí su papá, el fallido candidato perredista a la gubernatura, Antonio Mejía Haro, para acompañarlo en la rabieta; en su lugar, y acatando las instrucciones de sus asesores, se montó todo un escenario en rueda de prensa para terminar culpando a la familia fresnillense de los Monreal Ávila de un tema casero que no ha podido ser resuelto en la vecindad.
La vieja confiable.
Era cuestión de tiempo que Ulises reventara luego de que el TRIJEZ acreditara acciones contempladas como violencia política y de género en contra de la Síndica capitalina Ruth Calderón, apenas la semana pasada.
El pleito interno que el presidente municipal y su grupo mantiene con la encargada de vigilar y defender los intereses municipales llegó a un punto de inflexión y de no retorno.
El poder ciego actuó irracionalmente contra Ruth Calderón.
Y la abogada del municipio no desperdició los ordenamientos estomacales de Ulises Mejía y ante el Tribunal, le reviró un fuerte golpe político, colocando al alcalde de La Joya de la Corona como el primer edil de Zacatecas sentenciado por violencia política y de género.
Duro golpe sin duda, para quien por todos los medios, busca meterse en la carrera gubernamental pese a que encuesta tras encuesta lo colocan muy, pero muy atrás, de su correligionario David Monreal Ávila.
El detonante de su cabreo fue justamente eso, la aparición de más estudios de opinión y su cada vez más lejana intención de ser el “candidato”.
Muy pronto se le olvidó a Ulises Mejía el acompañamiento que tuvo del fresnillense, actual puntero para encabezar la gubernatura, hace apenas tres años, para subirse a la ola electoral de Andrés Manuel López Obrador.
Y siguiendo el guion como estaba programado, la salida del actual alcalde capitalino a esta crisis política fue intentar subirse al ring para enfrentarse a lo que él llamó una “dinastía arcaica”.
Hoy, hasta la reelección municipal puede entrar en un juego nada favorable para Ulises Mejía.
