Esta semana en el comunicado sobre las acciones a tomar en esta emergencia sanitaria las entrevistas cara a cara, como las que hace el censo de población, quedaron restringidas. Esta disposición implica que durante un periodo de tiempo indefinido no tendremos información confiable sobre lo que está pasando con la actitud de los ciudadanos y la opinión pública en general.
Al no poder medir al público en su conjunto, tendremos solo mediciones parciales de encuestas telefónicas o por internet. En encuestas telefónicas solo tendremos 50 por ciento de la población con más servicios, más urbana, con mayores ingresos y mayor escolaridad. Con los sondeos de internet tendremos 70 por ciento del país.
Con esto tendremos el sesgo de las mediciones telefónicas, más el sesgo de acceso a tecnología. Ello implica un sesgo aún mayor, aunque parece que tiene mayor cobertura. Dos sesgos importantes son el de escolaridad y el de edad en los sondeos realizados por internet.
Dichas todas estas precauciones, y ante la imposibilidad de generar información de calidad por no poder hacer mediciones cara a cara, tenemos que recurrir a las encuestas telefónicas. Hay que recordar que las mediciones por internet, mientras no sean realizadas en panel, son mala información.
Si tomamos literal el dato de la encuesta telefónica de Parametría realizada en marzo, la aprobación presidencial estaría en 54 por ciento. Si ese dato lo comparamos con la propia medición de Parametría cara a cara en febrero o telefónica como la del periódico El Financiero o Demotecnia de febrero, en las que la aprobación presidencial estaba en alrededor de 63 por ciento, la caída habría sido de entre 8 y 9 puntos.
Si esta baja en la popularidad se convierte en tendencia en un mes o dos, el Presidente estaría por debajo de 50 por ciento de popularidad. La aprobación del mandatario va a la baja por tercer mes consecutivo. Estos números sin duda implicarían un cuestionamiento a su liderazgo.
Si fuera tendencia estaría bajando alrededor de 8 puntos por mes. Por lo menos así ha pasado desde que empezó el año. Una vez por debajo de los 50 puntos porcentuales no sería extraño que bajara a la franja de los 40 puntos o menos.
La opinión pública hasta el día de hoy aprueba sus acciones, casi al mismo nivel de la aprobación de su gobierno. Casi seis de cada 10 mexicanos consideran que su acción en esta circunstancia ha sido correcta. Sin embargo, la opinión pública piensa que no es suficiente (60 por ciento). Un porcentaje ligeramente mayor (57 por ciento) cree que el Presidente ha tomado las acciones correctas en la actual crisis.
Fuente www.parametria.com.mx

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