
Por Revista Malinali
Alejandro Rivera Nieto, hasta hace unas semanas rabioso crítico al proyecto político de David Monreal, descubrió espontáneamente que la propuesta del fresnillense es la mejor opción para Zacatecas y decidió, para que todos sepan de su milagrosa conversión, gritarlo a los cuatros vientos ni más ni menos que en la Plaza de Armas de Zacatecas.
Que lo escuche el gobernador Alejandro Tello, que lo escuche el estado y por supuesto, que preste oídos David Monreal a tan prominente portento, habría dicho.
El otrora porro al servicio del alcalde capitalino, Ulises Mejía Haro, y también “dirigente” del Sindicato Independiente de Trabajadores del Estado de Zacatecas, le fue revelado en el último minuto la importancia de sumarse a las diferentes expresiones en torno de aquel personaje.
Claro que tan radical cambio no fue motivado por el derrumbe de su anterior jefe político ni de sus sueños de alcanzar la gubernatura. No, no, no.
La ilusión de hacer del SITEZ el sindicato mandamás de la burocracia estatal sigue presente en Rivera Nieto y espera, con esa misma fe, que David Monreal le compre su sueño de dirigir las mansas masas burócratas.
Y si ayer se lanzaba con rabia contra el de Fresnillo para defender a Ulises Mejía de cualquier cuestionamiento, ya es cosa del pasado. Hoy, “amor con amor se paga”.
Y fue en la emblemática Plaza, donde la fuerza del sortilegio hizo su efecto en el “dirigente sindical” para con ese ánimo renovado, plantarse como acto de carpa, y entre acróbatas, payasos, tragafuegos y patiños, gritar: “¡ánimo chingao!
