¿SERÁN VACAS SAGRADAS LOS AVIADORES DE LA UAZ?

OPINIÓN/MIRIAM SERRANO

Sin duda alguna el tema de los aviadores en la Universidad Autónoma de Zacatecas ha causado gran revuelo, no sólo en la comunidad universitaria, sino en la sociedad en general, porque tal parece, que el caso Luz Domínguez es tan sólo una muestra de lo que realmente sucede en la universidad, que todos lo saben, pero nadie lo acepta.

Al cuestionar Zacatecas 3.0 a algunas autoridades de la Máxima Casa de Estudios con respecto a la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Zacatecas, ciertamente, la mayoría coincidió en reconocer que Luz Domínguez sí está dada de alta en la nómina de la universidad, pero dieron serios resbalones, ya que mientras algunos sí reconocieron que sabían de la situación y que, en efecto, cobra sin trabajar, otros se hicieron los desentendidos diciendo que investigarán y actuarán en consecuencia.

Pero ¿Cuál es el trasfondo de esto? Evidentemente algo muy oscuro y pestilente, pues como dice un amigo, parece que hablamos de las “vacas sagradas”, es decir personajes que se han manejado en las altas esferas del poder y se han acostumbrado a conducirse muy lejos de la ética.

Sin embargo la realidad de la universidad es que agoniza y no es sólo un tema de falta de recursos, que, evidentemente se requieren ante la obesa nómina que por años se ha incrementado, sino por la corrupción imperante, la impunidad y la vista gorda con la que se manejan sus autoridades.

Los sindicatos comenzaron a crear algunas figuras como “técnico académico” que se refiere a personal, que, aunque no tenga la formación docente, puede apoyar a éstos últimos con el objetivo de eficientar el trabajo frente a grupo Pero ¿Qué creen?, pues que, bajo la cláusula de exclusividad, que manejan estos sindicatos comenzaron a proponer personas como Luz Domínguez bajo el término de técnico académico y sí, así es, nunca ha estado apoyando a algún docente y mucho menos frente a un grupo de alumnos.

Ello ha causado gran molestia y serios problemas entre los sindicatos, pues en los corrillos de la universidad se habla de la creación de este tipo de figuras, con el único objetivo de manipular las elecciones al interior de la máxima casa de estudios, a través del cobro de favores, obvio, sí, laborales.

Este es sólo el hedor de una realidad atroz que está consumiendo a una institución tan noble y con un gran fin que es la formación de miles de jóvenes, pero ahora se encuentra llena de podredumbre, corrupción, tráfico de influencias y como siempre, con el hambre del beneficio de sólo unos cuantos.

Sin embargo esto puede cambiar, si existe la voluntad para que suceda y ¿Cómo? Pues denunciando estas malas prácticas, aportando evidencias, alzando la voz y que ello permita que la universidad quede en manos de gente honesta, dispuesta a trabajar a favor de la comunidad universitaria. Esta historia continuará. Al tiempo

vacas

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