“¡Es lo que hay…! de frutas, verduras y legumbres

REVISTA MALINALI

Entre el garrote, la política y la intimidación

La política del garrote y la intimidación persiste de manera muy arraigada entre algunos actores. Buscan, al primer pretexto, sacar su “pequeño  Pinochet” y ostentar el uso de la fuerza pública para acallar las voces disidentes o que simplemente no están de acuerdo con la línea institucional. Y lo ocurrido el pasado jueves 19 de septiembre en la comunidad de Atotonilco, en el municipio de Jiménez del Teúl, es una muestra de ello, cuando, sin motivo alguno, un acomedido convenció al secretario general de Gobierno, Jehú Salas, y al propio Secretario de Seguridad, Ismael Camberos, de llevar 50 elementos de la Policía Estatal a custodiar la elección del Comisariado Ejidal y del Consejo de Vigilancia de dicha comunidad, que por cierto, forman parte de los sectores que se oponen a la construcción de la presa Milpillas.

El ostentoso operativo “persuasivo” de la Estatal contrastaba cuando a 280 kilómetros de ese lugar, en la ciudad de Fresnillo, la brutal violencia que vive la entidad cobraba la vida de cuatro personas de una familia, una de ellas una joven embarazada. Horas más tarde seguirían más ejecuciones y más muertes, nada fuera de la cotidianidad zacatecana.

Al final, la comunidad de Atotonilco, sus hombres y mujeres, celebraron su elección en orden, sin mayores contratiempos, para elegir a su Comisario Ejidal y autoridades, siempre vigilados por el operativo policiaco, pese a que el pueblo les pidió que se retiraran y dejaran de intimidar con su presencia.

 

Olga Sánchez y Alejandro Tello hacen mancuerna

Y antes de que la minera norteamericana-canadiense Newmont Goldcorp cumpla su amenaza y comience a recoger sus fierros del municipio de Mazapil, Alejandro Tello maniobró rápido y con el apoyo de la Secretaria Federal de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, pudo construir una mesa de diálogo con la transnacional y tratar de solucionar el conflicto que mantienen los ejidatarios de la comunidad de Cedros, quienes de nueva cuenta mantienen tomadas sus instalaciones.

El movimiento político del gobernador de Zacatecas permitió sentarse con Brian Berney, Manager General en México de la Newmont Goldcorp, acompañado por la Secretaria de Gobernación, para buscar algún acuerdo que permita poner fin a este conflicto.

Y es que desde el inicio del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, hay que reconocer que el gobernador pudo tender puente y congeniar con la poderosa ex magistrada, quien en contraparte, también ha dado muestras de la buena relación que sostiene con el ejecutivo estatal, quedando muestra de ello una vez más.

En palabras de la propia funcionaria federal, ésta le reconoció a Tello su voluntad de intervenir personalmente en el conflicto de los habitantes de Cedros con la minera y su compromiso del acompañamiento que tendrá del Gobierno. Y mientras estos acuerdos bajan finalmente a Mazapil, la buena relación que han construido Olga Sánchez y Alejandro Tello puede ser la llave para mantener abierta la puerta con el presidente Andrés Manuel López Obrador.

 

Ulises, con el vaso medio lleno o medio vacío

Hace unos días, Truedata Investigación Estadística,  dio a conocer un estudio demoscópico en diferentes rubros, entre ellos el relacionado al municipio de Zacatecas y del alcalde Ulises Mejía Haro. En términos generales, el 57.8 por ciento de los encuestados aprobó la labor del edil zacatecano, el resto, un 23.4 lo desaprueba y un 18.8 no sabe o no contestó. Un 64.2 por ciento lo consideró trabajador y un 61.2 dijo que es amable, sin embargo, menos de la mitad, un 45.8 por ciento, lo consideró sincero.

A casi un año de trabajo y con estos datos, no hay motivos para echar vítores ni confetis al aire. Y menos cuando la actual administración comenzó con un ritmo de trabajo, respaldo social y trabajo pocas veces visto. Los primeros meses de Ulises Mejía fueron motivo de atención de diversos sectores. Las encuestas debieran reflejar otros números, sin embargo, el tren de Ulises sufrió un fuerte bajón que hoy, apenas a un año, ya prenden los focos rojos en el Ayuntamiento de Zacatecas.

Muchos han sido los problemas y situaciones adversas que ha tenido que sortear el edil en los últimos meses: la percepción social de que su papá Antonio Mejía Haro es quién gobierna el ayuntamiento; el choque que sufrió con su ex secretario de Gobierno, Juan Manuel Rodríguez Valadez (pese a las muchas voces de advertencia); el distanciamiento con sus regidores y síndica municipal y posteriores desencuentros; el poner sana distancia con los problemas legales de sus colaboradores cercanos, entre otros, han ido mermando la imagen del joven político. Restan dos años, de Ulises Mejía depende retomar el rumbo y convertirse sin duda en uno de los mejores alcaldes de Zacatecas, o dejarse aislar para escuchar solamente el canto de las sirenas de sus aduladores.

 

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