DE PSICOANÁLISIS Y CIVILIZACIÓN

psico

Por Aldo Avila

Sigmund Freud escribió en varias ocasiones que muy probablemente la clínica psicoanalítica, es decir, el tratamiento de enfermedades neuróticas no fuera la principal aplicación del psicoanálisis.

El psicoanálisis es un método de investigación, una clínica de las neurosis y un cuerpo teórico que fundamenta científicamente a la psicología entera. Eso decía Freud en el transcurso de su vida, se refería y definía de estas maneras a su obra, a su creación.

¿Cuáles son esas otras aplicaciones del psicoanálisis más allá de su (famosa) clínica, y que pudieran ser incluso más importantes que la terapéutica que implica?

El psicoanálisis desde su aparición e inserción en la cultura ha mantenido un diálogo constante con ella. Un diálogo que pasa por la concepción que tiene del hombre, de la sexualidad, de “Dios”, de las religiones, de la separación del cuerpo y el alma, de la ciencia, de la evolución, del deber ser, de los ideales, de la lógica,etc. La lectura que hace la civilización de los actos y acontecimientos humanos siempre ha sido distinta de la que el psicoanálisis hace. En este sentido las diferencias son radicales y a veces parecen irreconciliables, pero ¿por qué? ¿Por qué el discurso psicoanalítico puede contradecir la lectura “oficial” de los fenómenos humanos?

Sabemos que éste aspecto lo ha pagado muy caro el psicoanálisis y sobre todo el padre del psicoanálisis, junto con él el resto de psicoanalistas que sostienen implacablemente el filo cortante de su discurso. Esta sombra de herejía que lo acompaña, esta cierta “izquierda” constitutiva que lo dinamiza y le da sentido ha provocado los más grandes odios por parte de la cultura y sus distintos representantes; se ha ganado los múltiples descréditos y calificativos que rechazan su eficacia y más aún desean su desaparición.

Así es, la cultura en términos generales desea la desaparición del psicoanálisis y con él, la desaparición del “Inconsciente”..

Es decir, en el fondo, lo que le es insoportable a la cultura en sentido colectivo y al “Yo” en el sentido individual es: la existencia de procesos psíquicos inconscientes, ya que ellos develan (entre otras cosas) la vulnerabilidad de la omnipotencia narcisista del hombre.

La existencia de procesos psíquicos que rebasan la fuerza de voluntad del individuo y que, sin embargo, lo representan. Por ejemplo sus síntomas.

El psicoanálisis, al develar la existencia de procesos psíquicos que no alcanzan la conciencia (inconscientes), provoca una herida narcisista a la idea que el hombre tenía, y quiere seguir teniendo, de sí mismo: un hombre completo, racional, representante de la evolución natural y el progreso civil, conquistador, victorioso, intachable, digno candidato a conquistar la vida eterna..

Por otro lado, debemos aclarar que el psicoanálisis no inventó los procesos psíquicos inconcientes! Y que Freud no deseaba hacer la maldad de provocar una herida narcisista a la humanidad, no era su deseo, sino la consecuencia de su creación, de su investigación, que por cierto tuvo que pagar muy caro.. Sin embargo Freud nunca vaciló en la insistencia de que el psicoanálisis se insertara en la cultura y ocupara un lugar de digno respeto en la civilización, Freud sabía que su descubrimiento era real y en ese sentido, también representaba una creación científica, una creación humana de pleno derecho, patrimonio de la humanidad.

Freud renunció al “idealismo romanticista” y se comprometió con el realismo, es decir con el realismo psíquico, la realidad psíquica. Se encargó de heredarnos un legado que nos permite intentar continuar su causa, y así, permitirle a la humanidad poder rectificar o no, la concepción que tiene de sí misma, y poder pensar y crear todo, literalmente “todo”, de una nueva y distinta manera. Esto último es lo que también hemos reconocido como los beneficios que el psicoanálisis puede dar a la humanidad y a sus individuos, y es también lo que se ha ganado el amor de otros.

Lo que puede beneficiar al individuo que tiene un encuentro con el discurso psicoanalítico o con su clínica, es la posibilidad de modificar la manera en cómo ha construido su relación con el mundo exterior e interior, y así abrir un horizonte de vida completamente a su medida, a la medida de su realidad psíquica.

En términos generales esta rectificación subjetiva lleva consigo efectos terapéuticos que le permiten vivir su realidad de una manera más compresible, armónica a sus necesidades inmediatas y a sus deseos más profundos.

aldoavila99@hotmail.com

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