CALCULADORA, LÁPIZ Y PAPEL

OPINIÓN/MALINALI

La fotografía que de manera oficial mandó el Gobierno del Estado a los medios de comunicación para informar a medias tintas el casi virtual fracaso del impuesto ecológico no puede ser más elocuente.

La foto de Jehú Eduí Salas Dávila, aunque de archivo, retrata el sentir de este fuerte, fuertísimo revés para todos y cada uno de los zacatecanos , pero especialmente para el gobernador Alejandro Tello y su equipo de funcionarios que vendieron la idea de aplicar un impuesto recaudatorio disfrazado de ecológico para aquellas empresas que emiten algún tipo de contaminación. Ya son poscas las esperanzas de que éste prospere.

La jugada requería de todo el apoyo, demandaba ponerse la camiseta para salir a defender y exigir un acto de justicia social, sin duda alguna. Todos juntos. Zacatecanas y zacatecanos.

Eso no ocurrió. Los primeros en saltar fueron las empresas mineras con sus diferentes expresiones sindicales y empresariales, cámaras locales y hasta la poderosísima Cámara de Comercio de Canadá. Del otro lado, sólo los titulares de Finanzas y del Agua y del Medio Ambiente salieron a defender la propuesta.

Pero además, el grueso de la población no acompañó al gobernador Tello en esta gran batalla. No lo siguió. No lo respaldó. Los zacatecanos lo dejaron ir a esta lucha por su cuenta.

Alejandro Tello optó, desde el primer día de su mandato, por ignorar a una sociedad polarizada, dolida por la violencia, crisis y pobreza, contrario a ello, enfrentó a sectores, amenazó y aplastó en apenas cinco meses de su mandato con una hoja, calculadora y lápiz, cualquier cosa que para él y sus números no le cuadren.

Así, en sus sumas y restas, número aquí, número allá, determinó  desmantelar al subsistema educativo más grande de toda la entidad; con la misma ligereza, subió impuestos y dejó en la quiebra a decenas de empresas  bajo el argumento que la sociedad no merece estar informada, mientras él sepa que está bien.

Este revés, esta impugnación que el presidente Enrique Peña hace en contra del impuesto ecológico ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación es el preámbulo de su rotundo fracaso.

Zacatecas dejará de percibir poco más de mil millones de pesos, y, en un escenario optimista, quizás aumente su presupuesto federal en el año 2018. Y el gobernador, por su parte, seguramente marcará más esta distancia con el ciudadano de pie, con sus gobernados, sumiéndose en la burbuja en la que ya está inmerso, gobernando como ya dijimos, acompañado por su fría calculadora, hojas y lápiz.

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